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William Yepes Jiménez 

Administrador Hotelero & Turístico

Administrador Público

 

PALABRAS DE DESPEDIDA  

 

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William Yepes Jiménez

Administrador Hotelero & Turístico

Administrador Público 

 

   

Señor Director Nacional, Honorio Miguel Henríquez Pinedo

Señora Directora Territorial, Roció de la Espriella

Señora Directora Académica, Eva Catalina Rosales

Señor@s Profesores

Señor@s Egresantes y Graduandos

Señor@s Padres de Familia

Señoras y señores:

 

Ante todo, pido a ustedes que me permitan dirigir estas palabras muy especialmente, a los Egresantes y graduados ésta noche, y… ésta noche es pues…, nuestra noche!, nuestra gran noche.

 

El ser humano es un ser en constante interacción con el mundo. De esto somos conscientes. De esa interacción surgen las emociones y las sensaciones. Por tanto, emociones y sensaciones son una respuesta natural que el ser humano experimenta ante determinados hechos. Hoy queridos compañeros, profesores y amig@s, tenemos tod@s juntos sin excepción emociones y sensaciones.

 

Es por eso que, una despedida, como la que presenciamos hoy o cualquier otra despedida, generalmente suele ser triste. Una separación, después de un tiempo más o menos largo de convivencia, supone un desgarramiento; una suerte de pérdida que a nadie le gusta experimentar, pero claro está hoy también igualmente es un día de alegría, La alegría expresada como el sentimiento del espíritu que se contrapone a la tristeza, sin embargo, al tratarse de emociones que son anímicas pueden experimentarse en función de diversos grados. (-Personalmente soy muy melancólico y sensible por naturaleza, lo confieso-) igualmente diría añadiría que es una noche, es una noche de placer, noche de placer ya que es la sensación física, equivalente al gozo en el orden anímico.

 

El gozo y la tristeza están conectados con la esperanza y con la desesperación respectivamente. Donde la esperanza hace referencia a un bien que está por venir mientras que la desesperación se refiere a un mal que está por llegar, por tanto, son emociones que surgen en la relación que existe entre el pensamiento y el futuro y son sentimientos espirituales.

 

En muchas ocasiones, nos preocupamos antes de tiempo de asunto que ni siquiera sabemos si ocurrirán en realidad por lo que nos generamos a nosotros mismo una gran cantidad de sufrimiento innecesario. La clave del bienestar interior reside en aprender a ocuparse en el presente de los problemas presentes, pero no preocuparse con tanto afán antes de tiempo de asuntos que todavía no existe. Claro hay que planificar el futuro y construirlo en presente.

 

 

No obstante, en la vida universitaria las despedidas producen sentimientos contrariados. De una parte, se trata de una separación después de cinco años de haber compartido muchas horas de vida en común con amigos, alumnos y profesores. Es, además, una suerte de ruptura intensa, pues pronto tendrán ustedes la posibilidad de comprobar, si no lo han hecho ya, que las amistades forjadas en la vida universitaria suelen ser incluso más hondas y más perdurables que las de la infancia o del colegio, Claro con sus excepciones.

 

Pero…, de otro lado, esta separación es también algo esperado, algo esperado que ustedes y nosotros sabíamos que tenía que llegar, que tenía que llegar tarde que temprano. Todo tiene un principio y todo tiene un fin. (Sino pregunten por ahí)La separación había de llegar, aunque es probable que algunos la hayan deseado más vehementemente que otros.

 

Alguno de ustedes ha estado preparándose durante cinco años para vivir una vida profesional, y desean que ésta comience cuanto antes. Sé, por experiencia propia, que el sentido que tienen ustedes del valor del tiempo los apremia y los impulsa a comenzar esa vida y a dejar de lado su aspecto doloroso.

 

Así es la vida universitaria: quienes aquí quedan están llamados a sentir esta partida muy seguramente más que nosotros mismos, ya que esa partida a una vida nueva, sea lo que quizás con más urgencia desean ustedes ahora.

 

Lo importante es que ese día ha llegado, y ha llegado hoy, y mañana comienza para muchos de ustedes esa vida distinta. Se ha cumplido un ciclo en su historia personal y comienza otro. Los sueños (o quizás, más bien, los desvelos) de sus padres y los de ustedes mismos comienzan hoy a tomar en su lugar la forma de oportunidades y posibilidades que no se pueden dejar ir.

 

Creo sin temor a equivocarme en nombre de la Universidad que los ha formado, de la ESAP y el mío propio el expresarles a ustedes el mejor deseo de que esos sueños se cumplan y se vuelvan realidades. Sus padres, familiares, amigos y ustedes así se lo merecen.

 

Ustedes habrán oído hablar de un viejo nombre con el que se ha identificado a la institución universitaria desde sus orígenes: Alma Mater, Alma Mater significa madre generosa, Alma Mater es la madre que alimenta con generosidad. Alimenta conocimiento, valores y competencias del saber administrativo público, para el desarrollo de la sociedad, el estado y el fortalecimiento de la capacidad de gestión de las entidades y organizaciones prestadoras de servicio público, en nuestro caso. ( y no es que me crea Biblioteca ambulante, como dice cariñosamente en algunas ocasiones Deisy)

 

La mayor aspiración de una universidad es, sin duda, que sus ex alumnos la recuerden como una madre y, sobre todo, que lo que en ella aprendieron (en forma de conocimientos, experiencias, destrezas o actitudes) sirvió y valió como alimento para la vida y el crecimiento profesional y humano.

 

Quiero que sepan compañeros que nada podría ser más importante para la ESAP, que algún día, en cualquier momento a lo largo de la vida de cada uno de ustedes compañeros, cuando tengan una necesidad de seguir construyendo conocimiento,la necesidad de aprender algo, algo nuevo o algo más, creo debemos pensar todos en la ESAP, como aquella universidad y madre a la vez, que como lo hizo en estos cinco años últimos, está dispuesta y deseosa de entregárselo. Porque si los hijos extrañan a sus madres, no dudemos que una madre extraña mucho más a sus hijos que algún día tuvieron que partir.

 

Es mi deseo brindarle un fuerte abrazo a cada uno de ustedes, desearles mucha suerte y mucho éxito en el resto de sus vidas, que su Dios y mi Dios los ilumine y los ilumine por el buen camino. Los recordaré y nos recordaremos mutuamente; de eso, estoy más que seguro, solo me resta decirles un hasta siempre, un hasta siempre y unas gracias por su gestión a las directivas de la ESAP, un hasta siempre queridísimos profesores, lecharemos de menos, un hasta siempre para todos estos entrañables compañeros, que durante más de cinco años tuvimos la oportunidad de conocernos, respetarnos y compartir saberes en nuestra permanente busqueda de construir conocimiento la cual invito a continuar en ese propósito, y por último a ustedes amigos todos, decirles hasta pronto. ¡por que !Ahí estaremos!. !Ahí estaremos¡ y !ahí estaré¡, cuando mi Dios lo permita y ustedes lo deseen.

 

Mil gracias y muchas felicidades.

 

William Yepes Jiménez

Representante Estudiantes "G B"

 

 

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